We stay for the people

Yo sabia que el día llegaría, el día en que recibiría el correo de mi landlord con una oferta de renovación, así lo estipulaba mi contrato vigente. El correo llego puntualmente a principios de este mes mientras esperaba a que mi vuelo hacia Los Cabos despegara. No tuve el valor de abrirlo y echarme a perder las vacaciones al ver el gran incremento que esperaba dadas las experiencias recientes de mis amigas

Aunque no había nada malo con mi pequeño studio, la idea de moverme habia cruzado mi mente en un intento de acercarme un poco a Broadway. Sin embargo algunos días después cuando regrese a la ciudad, para mi sorpresa el incremento era prácticamente insignificante, lo cual me hizo revaluar mi línea de pensamiento.

Es difícil de explicar y de creer, pero tomar la decision de dejar todo para tomar una oportunidad laboral en otro país me tomo dos días, pero escoger un sillón me tomo meses. Así que, enfrente esta decision de la mejor manera que pude, evadiendo el tema. Corrijo, si que la enfrente, creando miles de escenarios en mi cabeza y sobre pensando cada uno de ellos hasta sentirme abrumada.

Una parte de mi no veía la necesidad de ponerme bajo ese nivel de estrés: buscar un departamento (sin la ayuda de un broker esta vez) y tener que mudarme. Sobre todo considerando que técnicamente no había nada malo con mi studio, una area buena en Lincoln Square con buenas alternativas de super mercados, restaurantes y tiendas. Un edificio bien conservado en el que no había tenido que enfrentar mis peores pesadillas: ratones o cucarachas. Cierto, la caminata a la estación del subway se sentía mas larga durante el invierno y mi closet no es lo suficientemente grande para mi ropa, pero hasta ahora habíamos encontrado alternativas.

Con todo eso, una semana antes de mi deadline me encontré a mi misma sentada frente a mi computadora, buscando una señal en Street Easy. La señal que buscaba era poco realista, porque ahora conocía un poco el mercado de bienes raíces en la ciudad, incluso si encontraba una buena opción, no podría tomarlas consideran que aun me faltaban dos meses para cumplir con mi contrato. Me estaba engañando a mi misma.

El jueves antes de mi deadline, saliendo de mi edificio me detuve a hablar con Alex, mi doorman favorito – un colombiano que desde el primer día me ayudó. ‘No se que hacer’ le dije como queriendo que el me dijera que hacer y de alguna manera lo hizo, ‘Ojalá que te quedes. Aquí te apreciamos mucho’ dijo y en ese momento supe que me quedaría. Porque cuando se trata de las cosas que importan, no nos quedamos por los lugares, nos quedamos por las personas.

Cuando me dijeron que con el tiempo, la gente de tu edificio termina siendo como tu familia, no se equivocaron. Me vieron llegar con dos maletas y poco a poco construir un hogar. Me han ayudado a empujar y subir cajas a mi studio y han armado muebles por mi. Saben a que hora salgo y llego, de vez en cuando con quien. Me han visto feliz, triste, frustrada y enojada. Y bajo la premisa que ‘la gente que me quiere, me cuida’ algunos de ellos me quieren. Y yo no estoy lista para renunciar a eso, no ahora.